viernes, 18 de marzo de 2011

PURITOS DE MORCILLA Y MANZANA

Ez a recept megtalálható magyarul itt.

Aunque la receta de hoy trata de unos puritos,... NOO..... no he vuelto a fumar. Pero ¿qué tienen que ver los puritos con la comida si una no fuma? En principio nada pero cuando una (a veces) se empeña a hacer rarezas, pueden ocurrir muchas cosas. Siempre que estas rarezas parezcan interesantes. Y ahí está el secreto. Pero aún así... ¿morcilla y manzana?... dos ingredientes tan dispares. Pues sí. Yo los junté a ver qué pasa. Y no os lo podéis imaginar cómo se quieren. Es parecido a un matrimonio multirracial. ¿O es que una sueca no se puede enamorar de un africano o una africana de un alemán... o yo qué sé? Claro que sí. Pues eso es lo que pasó un poco con esta mezcla que casa a la perfección. Luego vino la fabricación de los puritos. Exagerando un poco podría decir que es un trabajo no apto para gente que se desquicia con facilidad. O sí. Desde luego es más barato que ir al psicólogo para que te quite el estrés de encima.
Os cuento: hoy ha sido mi primera vez. Digo, mi primer encuentro con la masa filo. Nunca antes trabajaba/manejaba esta masa. Si a alguien le gustaría tener remota idea de lo frágil que es el alma de una mujer, que compre un paquete de masa filo y empiece a manejarla. Se asemeja mucho a lo anteriormente dicho. Mientras estaba haciendo los tres primeros puritos me entraban ganas de coger todo, tirarlo a la basura y que le den por allí. Pero para qué tenemos el autocontrol si no para decir: venga Eva ¿es que te vas a dejar vencer por una m****** de esas? Pues claro que no, por eso soy hija de mi madre (y de mi padre). O sea, el cuarto parece que ya te sale mejor y en el quinto ya coges el truquillo, aunque supongo que la próxima vez me saldrán más bonitos. Pero aún así esto requería tanta concentración (por lo menos en mi caso... igual a otros no) que creo que si hubiera pasado un pequeño tsunami por la costa almeriense, yo no me hubiese enterado...ja,ja,ja. (Vale, que no es momento de bromear con esto ahora.) Bueno, aparte de tener un poco de maña, no es una receta complicada y el resultado es muy sabroso y curioso.
Los que no habéis manejado todavía la masa filo, tenéis que saber principalmente dos cosas: primero que no se puede quedar seca porque se cuartea. Para que esto no ocurra, la masa (con la que no estéis trabajando) debe estar tapada con un paño HÚMEDO. Lo escribo con mayúsculas porque ahora viene lo segundo: el paño no debe estar muy mojado porque entonces moja también a la masa, con lo cual esta se vuelve como un chicle y es intratable. Teniendo en cuenta estas dos cosas, se pueden evitar posibles cabreos monumentales. Y hasta aquí. 
Os dejo ingredientes para unos treinta puritos, pero podéis hacer más y congelarlos.

Ingredientes:

• un paquete de masa filo (la que os sobra, la congeláis)
• 1 morcilla de unos 350 gramos
• 1 manzana reineta
• 1 cebolla pequeña
• azúcar moreno
• aceite de oliva


Yo utilicé morcilla de Serón que es un pueblo de aquí, de la sierra de Almería. Lleva arroz, cebolla y almendras molidas, pero podéis utilizar cualquier tipo. Es cuestión de gustos.


Cortamos la cebolla en juliana fina y la ponemos pochar en una sartén con aceite. Cuando se vuelve transparente le añadimos la manzana pelada y cortada en trocitos.


Sacamos la carne de la morcilla de la tripa y la desmenuzamos con un tenedor.


Espolvoreamos la mezcla de cebolla y manzana con un poco de azúcar moreno y lo caramelizamos. Echamos la morcilla y lo dejamos todo en el fuego durante unos minutos, dándole vueltas continuamente. Cuando la morcilla esté bien caliente lo apartamos. Dejamos enfriar un poco la mezcla para que esté manejable, hacemos los puritos y los freímos.


Una exquisitez.





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