lunes, 27 de junio de 2011

FRESAS CARAMELIZADAS CON MUS DE REQUESÓN

Ez a recept megtalálható magyarul itt.

Antes de que se termine definitivamente la temporada de fresas (buenas) os doy una receta interesante que vi en el blog húngaro "Chili & Vanília". Por un lado porque es deliciosa y por otro porque para prepararla no se necesitan fresas bonitas (ni para decorar) se puede hacer de esas fresitas que nos quedan en la nevera y ya nadie las quiere.
Me gustan estos postres tipo “plato único” porque te lo tomas y ya está. Tienes el paladar satisfecho. Sin embargo si una prepara algún bizcocho relleno de crema u otro tipo de dulce de más cantidad, empieza el desmadre. El ir y venir a la cocina es constante que no para hasta que quede una miga o hasta que se termine la última gota. Nunca pude entender esto. ¿Cómo no se puede quedar una satisfecha con un trozo... o dos? Sino se genera una especie de dependencia como si se tratara de alguna droga. Aunque nunca conocí este tipo de dependencias pero deben ser parecidas. O no. Bueno, es igual.
Por lo tanto en estos casos o debo reducir la cantidad de ingredientes a la cuarta parte - como consecuencia el resultado final nunca es el mismo (que me lo explique alguien ¿por qué?) - o tengo que ir regalándolo a amigos, vecinos, si no quiero cambiar el vestuario entero, la puerta, etc.
Pero volvamos a nuestro postre de fresas que será éxito seguro... ya veréis.


Ingredientes (para 2 personas):
• 250 g de fresas (la cantidad es antes de limpiar)
• 40 g de azúcar moreno
• 2 cucharas soperas de zumo de limón
• 2 cucharas soperas de licor de naranja (p.ej. Grand Marnier)
• media vaina de vainilla

Ingredientes (para el mus):
• 150 g de requesón cremoso (tipo ricotta)
• 150 ml de nata para montar
• 2 cucharas soperas de zumo de limón
• 2 cucharas soperas de miel
• media vaina de vainilla

Modo de preparación:

Para el mus de requesón primero pasamos el requesón por el chino o por un colador y lo mezclamos con la miel, el zumo de limón y la raspadura de vainilla. Yo lo mezclé con una batidora eléctrica y luego le añadí la nata. (¡Pero con la nata ya no se bate!) Es importante que esté libre de grumos ya que lo vamos a echar en el sifón de nata, al que no conviene taponar. O sea, cuando la tengamos sin grumos, echamos todo al sifón, cerramos, le metemos un cartucho, agitamos bien y lo metemos a la nevera (aunque se puede utilizar inmediatamente).

Lavamos las fresas, las secamos, les quitamos el rabillo y las troceamos. Ponemos el azúcar en un cacharro al fuego y lo calentamos hasta que se caramelice (sin tocarlo con ninguna cuchara). Cuando tenga un color de ámbar oscuro echamos la mitad de las fresas y las dos cucharas de zumo de limón. En unos instantes las fresas sueltan caldo. Entonces las removemos un poco y añadimos la raspadura de vainilla y el licor de naranja. Apartamos del fuego. Las fresas no hay que cocerlas, deben mantener algo de frescura, así seguirán soltando jugo. Las restantes las incorporaremos justo antes de servir.

En el momento de servir echamos el mus encima de la compota de fresas y lo espolvoreamos con pistachos partidos y migas de galleta salada. El dulce con el salado hace un contraste interesante. Se puede servir en cuencos o copas a gusto de cada uno. ¡A disfrutar!


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