jueves, 7 de abril de 2011

MEJILLONES A LA MARINERA

Ez a recept megtalálható magyarul itt.

El mejillón es un alimento muy versátil. Sirve como aperitivo o como plato fuerte y da sabor a numerosos platos como sopas, arroces, ensaladas, pastas, etc. Acompañado de cualquier salsa (marinera, vinagreta, tomate), se convierte en un plato muy sabroso. También es excelente simplemente abierto al vapor y condimentado con limón. A la hora de comprarlos, comprobad que los mejillones estén bien cerrados, señal de que están vivos. También hay que tener en cuenta el tamaño de las piezas: conviene que todas sean de un tamaño similar para que su cocción resulte uniforme. Para limpiarlos, debemos raspar las conchas con un cuchillo y arrancar las barbas que sobresalen. Una vez limpios, basta con abrirlos al vapor o en agua (o vino) hirviendo y servirlos solos o en compañía de una salsa. Los mejillones no se conservan en el frigorífico más de un día. Si necesitáis mantenerlos durante más tiempo, deberéis abrirlos al vapor o en agua hirviendo y guardarlos con el líquido de la cocción para evitar que se resequen.
El mejillón posee un elevado contenido en vitaminas A, B, C y P, así como calcio, magnesio y yodo. También se le atribuyen cualidades afrodisíacas (!).
Un dato muy importante que cada 100 gramos de carne de mejillón aportan a la dieta sólo unas 60 calorías, por lo tanto es ideal para aquellas personas que deseen llevar a cabo una dieta adelgazante sin renunciar a los placeres de la buena mesa... como es mi caso. :-)
Pero vamos a la receta de hoy.

Ingredientes (2 personas):

• 500 g de mejillones
• 1 cebolla
• 3 dientes de ajo
• 1 tomate
• unas hebras de azafrán
• 100 ml de vino blanco
• 100 ml de caldo de pescado (o agua)
• perejil
• sal, pimienta
• aceite de oliva


Preparación:

Una vez limpios los mejillones picamos la cebolla y los ajos, y los ponemos en una sartén con aceite de oliva. Pelamos y picamos el tomate también y cuando la cebolla esté pocha, se lo echamos. Ponemos un poco de pimienta recién molida y las hebras de azafrán. (Yo esta vez prescindí del azafrán porque utilicé el caldo que hice el otro día con los desperdicios de las gambas, y como es bastante fuerte, no quería enmascarar sabores.) Cuando el sofrito esté listo echamos el vino y el caldo, y cuando arranca a hervir se incorporan los mejillones. Mientras se van abriendo, probamos el caldo y si fuera necesario, salamos. Cuando los mejillones están abiertos, espolvoreamos con perejil, servimos en una fuente y... ¡al ataque!



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